Capítulo 2

Una niña asoma por la puerta de mi dormitorio para avisarme de que la cena esta lista y me están esperando. Cierro el libro, no sin un gran pesar, y bajo las escaleras que conducen al comedor, donde ya están todos esperando para empezar. Todas las miradas se clavan en mí, es lo que más odio en el mundo, ser el centro de atención, siempre me ha puesto muy nerviosa. La directora, que parece comprender mi incómoda situación, interviene.

- Chicos, esta es Cloe, acaba de llegar hoy – dice con un tono neutro – espero que os comportéis bien con ella, continuad comiendo.

Después vuelve a sentarse junto con otras dos mujeres y todos continúan hablando con tranquilidad. El alivio inunda mi pecho, me siento en la única silla que queda libre, junto a un chico que no para de estornudar y una muchacha que parlotea animadamente con la gente de su alrededor ignorándome plenamente.

La cena está resultando de lo más aburrida, revuelvo la comida con el tenedor, he perdido el apetito y los alimentos para nada me tientan. Levanto la cabeza observando detenidamente a los presentes, hay chicos y chicas de todas las edades, pero sobre todo pequeños que juegan a lanzarse comida cuando la directora no los mira. De pronto mi mirada se clava en rostro que me resulta familiar, lo observo con más detenimiento, juraría que… ¡No puede ser! Se parece a Dave, por no decir que es él, aparto la mirada, espero no estar volviéndome loca, seguro que es todo producto del cansancio.

Entro en mi habitación, soy la única persona que no la comparte, lo que es una suerte, siempre me ha gustado la soledad. Me pongo el pijama y entro en la cama dispuesta a descansar, pero tarde bastante en dormirme y cuando lo consigo las pesadillas no me abandonan.

 

Despierto algo desubicada, todas las mañanas me convezco a mi misma de que todo a sido un sueño, que al abrir los ojos me despertaré en casa, mi madre estará preparando el desayuno en la cocina y mi padre sentado en la mesa leyendo el periódico con una taza de café caliente, que nunca termina, en la mano, desafortunadamente esto nunca ocurre. El sol de verano entra por las ventanas y se posa en mi cara regalándome la fuerza suficiente para levantarme. Se oye algún que otro ruido, ya debe haber gente despierta, los desayunos son la única comida que nos preparamos nosotros, por lo menos en verano, cuando no hay clases, porque cada uno se despierta a una hora diferente, y no es necesario madrugar.

En la cocina habrá unas seis personas, la chica que estaba ayer a mi lado, junto con otras tres que se ríen continuamente de todo lo que dice, también hay otros dos muchachos que las miran de reojo y sonríen, aunque de forma bastante mal disimulada.

Saludo tímidamente, pero ellos me hacen un gesto con la mano y continúan hablando, aunque ahora con voz mucho más baja. Espero a que se marchen, y una vez que estoy sola busco en los armarios algo para desayunar, pero de momento solo he encontrado los vasos.

- ¿Te ayudo? – dice una voz que me resulta conocida, pero me asusto y me golpeo la nuca contra la estantería de los cereales – Ups, lo siento.

Entonces, cuando me giro para decirle que estoy bien, veo que es él, Dave, esta vez no hay duda, en vez de contestar solo consigo pronunciar una serie de palabras incoherentes que le hacen reír.

- Un momento – dice con un tono que no logro identificar, - yo te conozco - espero que no se refiera a lo del libro.

- Eh… si, de ayer soy nueva y la directo…

- Ya pero no me refiero a eso, - me interrumpe – eres Cloe ¿verdad?

Asiento un poco nerviosa.

- Soy Dave – dice tendiéndome la mano que estrecho vacilante, tiene unos brazos muy fuertes – Tal vez te suene un libro llamado… Corazón de Cristal.

Asiento de nuevo, me he quedado sin palabras, estoy segura que mi cara es tan pálida ahora como las paredes de la cocina.

- No te asustes por favor, - me dice con un tono tranquilizador – esto va a ser genial, créeme.

Entonces sonríe, pero es una sonrisa tan sincera y dulce que hace que me sienta especial, como si en todo el mundo no existiera nada más que su sonrisa, y por una vez desde que llegué, me siento tranquila, y sé que hay alguien en quien pudo confiar. Le devuelvo la sonrisa tratando de demostrarle, así, como me siento.

- ¿Qué tal si probamos a vernos ahora? Pero no aquí, tu ya me entiendes. – explica guiñándome un ojo. 

 

una agradable brisa me acaricia, estoy justo en el lugar en el que me encontraba la última vez, busco a Dave con la mirada, está apoyado en una columna y al verme sonríe, ¡en mi vida había visto a nadie tan alegre!, no puedo evitar sonreír también.

- ¡Has venido! – dice contento - Pensé que me habías tomado por loco y llamado a un manicomio o algo así.

- Estuve a punto – contesto agudizando mi sonrisa, en la vida real no habría contestado así, tal vez ni hubiera conquistado, por eso me gusta tanto este libro, porque me hace cambiar – pero la curiosidad fue más fuerte.

- Entonces sabes hablar, menuda sorpresa – interviene pícaramente – en fin, a lo que vamos, he cogido un par de caballos para nuestra misión, están en la puerta esperándonos.

Cuando Dave dijo caballos no me imaginé montada en un corcel blanco, de crines plateadas, ojos dorados y la cola de cristal. Me imaginé un caballo.

- ¿Te gustan? – me pregunta orgulloso – son los mejores que tenían.

Acaricio el lomo del animal incapaz de pronunciar palabra, ¡es precioso!

- Nunca había visto estos caballos – comento asombrada.

- Será porque no miraste bien – y como no, sonríe.

Monto y nos adentramos en la espesura del bosque, lo que no resulta muy acogedor, las ramas me arañan continuamente la cara, y tengo que apartar los bichos a manotazos. En cambio Dave, continúa sonriendo.

Paramos en un claro cuando anochece, y como no puedo evitarlo, se lo pregunto.

- Dave, ¿Por qué siempre estás tan alegre? – pero ahora que se lo comento me siento estúpida.

Al principio se queda paralizado, como si no supiera muy bien que responder, pero finalmente, tras un incómodo silencio, habla.

- ¿Por qué no hacerlo? – me pregunta con aire divertido – Pudiendo optar entre estar feliz y estar triste ¿Por qué elegir estar triste?

Esa respuesta si que no me la esperaba, y dedico un buen rato a meditar sus palabras. Pero rompe el silencio.

- Cloe – me susurra con un tono que no logro identificar – me gustaría hacerte una pregunta – ahora su rostro está realmente serio, nunca le había visto de esa forma.

No le respondo, pero el interpreta mi silencio como una afirmación.

- ¿Qué pasó?, me refiero para acabar en el orfanato – pregunta con voz queda.

 

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Comentarios: 3
  • #1

    lil (martes, 14 junio 2011 01:09)

    Estupendo!!! Ais! Me recuerda un poco a Candy Candy, por el orfanato, imagino (una serie de dibujos que veía de pequeña)
    Me alegro de que ya hayan pasado los exámenes!! :) un besote!! :)

  • #2

    Alina (martes, 14 junio 2011 14:35)

    dios vaya capitulos!!! increible!!! me dejaste desconcertadaa sobre el libro....

  • #3

    L' dde Lauura* (viernes, 24 junio 2011 19:10)

    Lydiaaaaaaaaaaaaaaaaaaa:O!
    I-M-P-R-E-S-I-O-N-A-N-T-E el capituloo
    *-*!
    Entre estos dos va a pasar algo.. jojo lose yo(A) ajaja Me encannta me encanta me encantaaaaaa:F!
    Siguela porfavor:B

    UN BESO ENORME:D!
    Lauura*