Aquí iré subiendo los capítulos de la historia, espero que os gusten ;)

jue

30

jun

2011

Capítulo 3

- ¿Qué pasó?, me refiero para acabar en el orfanato – pregunta con voz queda.

Siento una punzada de dolor en el pecho y parpadeo para contener las lágrimas. Dave se da cuenta, consigo percibir un toque de culpabilidad en sus ojos, y al hablar, en su voz.

- Yo… lo siento. No debí preguntártelo – se disculpa agachando la cabeza.

Aunque me resulte extraño, en ese instante, tengo la necesidad de explicárselo todo.

- No, no debes disculparte, no he hablado de ello con nadie, y tal vez sea el momento de hacerlo – digo esbozando una sonrisa amarga. Le relato toda la historia con voz entrecortada, de vez en cuando alguna que otra lágrima resbala por mi mejilla, pero Dave finge no darse cuenta y escucha atento mis palabras, como si estuviera contándole algo de vital importancia. Cuando termino, a pesar de tener los ojos levemente enrojecidos, me siento mejor que nunca, tengo la sensación de haberme quitado una enorme carga de encima.

Sin embargo, Dave, continúa en silencio unos segundos, asimilando lo que le he contado.

- No sabes cuanto lo lamento Cloe… - me dice

- No tienes por qué preocuparte, lo asumiré – contestó apartando la vista.            Pero ahora que ya sabe como acabé en el orfanato me intriga saber su historia, y no dudo en preguntar, clavo mi mirada en sus brillantes ojos verdes.

- ¿Y a ti?, ¿Qué te ocurrió? – pregunto.

Dave, deja escapar un largo suspiro, aparta la vista unos instantes pero de nuevo levanta la cabeza y me mira, la alegría se ha desvanecido, y sus ojos están teñidos de dolor.

- Era una tarde de invierno, - comienza a narrar – nevaba, la calle estaba cubierta por un hermoso manto blanco, los niños jugaban fuera haciendo muñecos de nieve o lanzándose bolas divertidos. Yo quería salir a jugar también, tendría seis o siete años, por aquel entonces mis padres no me dejaban salir solo de casa, y con razón, podría pasarme algo, me prometieron que más tarde saldríamos los tres a dar un paseo y me llevarían al parque, que estaban ocupados trabajando.

Pero salió el sol y la nieve se derritió, cuando salimos de casa no quedaban más que algunos charcos, yo no pude evitarlo y me puse a llorar, monté una estúpida rabieta en la puerta de casa, subí a mi habitación y cerré la puerta de un portazo, tenía tantas ganas de jugar con la nieve… mis padres se disculparon, me dijeron que no era culpa suya, que tenían que trabajar, pero no les escuché, después de todo era pequeño. Cada vez que me enfadaba, enterraba la cabeza bajo la almohada y gritaba todo lo fuerte que podía, pero de pronto escuché un golpe sordo proveniente del piso de abajo, a pesar de que me sobresalté no le di demasiada importancia, pensé que tal vez se habría caído algo, pero ha ese golpe le sucedió otro, y después otro más. Extrañado bajé a ver que había ocurrido, y lo que vi. me destrozó, mi padre estaba tendido en el suelo, con la cara pálida y la mirada perdida, mi madre estaba apoyada en la pared, una mueca de horror le cruzaba el rostro, y ante ella un par de hombres vestidos de negro, con puñales en las manos, la acorralaban, de pronto mi madre se percató de mi presencia, clavó su mirada y me gritó horrorizada “corre hijo ¡Corre!” entonces uno de los hombres bajó el brazo y descargó con fuerza el puñal sobre el pecho de mi madre que soltó un grito de dolor. Entonces escapé, la puerta estaba abierta y los hombres no se fijaron en mí, estaban demasiado ocupados saboreando el éxito de su misión, salí a la calle y un aire helado me golpeó el rostro, pero no me importo, corrí, corrí hasta quedar exhausto. Cuando no pude más me senté en el suelo a descansar, estaba muerto de frío, no paraba de tiritar, estaba asustado, intentaba asimilar todo lo que había ocurrido y tratar de encontrarle un significado. Comenzó a nevar con fuerza, pero ya no me apetecía jugar, me sentía muy arrepentido de mi pataleta, fue lo último que le dije a mis padres, lo mucho que estaba enfadado con ellos. No era capaz de comprender por que aquellos hombres habían terminado con su vida, sin tratar de evitarlo me puse a llorar, y me quedé dormido en mitad de la calle, cuando desperté estaba en el orfanato, me dijeron que una mujer me había recogido y me había llevado hasta allí.

No puedo evitar que las lágrimas invadan mi mirada, es una historia horrible, no soy capaz de imaginar lo mal que lo habrá pasado, ahora permanece callado, está ausente, nunca lo había visto de aquella manera, desprende sufrimiento, es como si pudiera ver lo que siente. Me acerco a él lentamente, le coloco un brazo sobre los hombros, entonces rompe a llorar, no digo nada, se que mis palabras no servirán de nada, nadie merece pasar por algo así y me prometo que a partir de ahora no me separaré de Dave, será como mi hermano mayor, nos apoyaremos el uno al otro, es una promesa silenciosa, sin voz, pero es como si la gritara, porque sé que el también la ha escuchado, le abrazo con fuerza, me rompe el corazón verlo de esta manera.

- Vengaré su muerte… - dice entre sollozos – averiguaré que ocurrió… morirán.

Esto me hace comprender que muchas veces la sonrisa es tan solo una máscara para ocultar la realidad, para fingir que no pasa nada, que todos está controlado, y él es un maestro del disfraz.

Y bajo un manto de melancolía la lluvia cae, iracunda, sobre nuestras inocentes almas, trayendo el silencio, sin que nadie pueda evitarlo.

Después el mundo mágico en el que estamos se desvanece, haciéndonos volver a la dura realidad, que incluso cuando parece desparecida, está acechando.

 

Estamos sentados en la cama, nos miramos, creo que nunca había sentido tanta tristeza, Dave tiene los ojos enrojecidos.

- Gracias… - murmura en una voz apenas audible – por todo, por estar a mi lado… nunca había llorado tanto, es más, desde aquel día no había vuelto a llorar… siento que hayas tenido que verme así, en realidad…

- Dave – le interrumpo, mi voz es triste pero firme – no debes disculparte por nada, me alegro de haber estado a tu lado en un momento así, a veces lo mejor es dejarse caer, desahogarse, es demasiada tristeza acumulada, y llorar no es malo.

Nos mantenemos un rato en silencio que finalmente rompo.

- Necesito que me prometas algo – digo.

Levanta la cabeza, me mira fijamente, puedo ver su interior a través de sus ojos, no responde.

- Prométeme que estaremos siempre juntos, que nos apoyaremos, pase lo que pase, que nada podrá separarnos, como hermanos… - le pido con un tono de súplica.

No duda en responder.

- Te lo prometo – suena como un susurro, pero la firmeza de sus palabras me hace entender que lo cumplirá.

 

0 comentarios

jue

09

jun

2011

Capítulo 2

Una niña asoma por la puerta de mi dormitorio para avisarme de que la cena esta lista y me están esperando. Cierro el libro, no sin un gran pesar, y bajo las escaleras que conducen al comedor, donde ya están todos esperando para empezar. Todas las miradas se clavan en mí, es lo que más odio en el mundo, ser el centro de atención, siempre me ha puesto muy nerviosa. La directora, que parece comprender mi incómoda situación, interviene.

- Chicos, esta es Cloe, acaba de llegar hoy – dice con un tono neutro – espero que os comportéis bien con ella, continuad comiendo.

Después vuelve a sentarse junto con otras dos mujeres y todos continúan hablando con tranquilidad. El alivio inunda mi pecho, me siento en la única silla que queda libre, junto a un chico que no para de estornudar y una muchacha que parlotea animadamente con la gente de su alrededor ignorándome plenamente.

La cena está resultando de lo más aburrida, revuelvo la comida con el tenedor, he perdido el apetito y los alimentos para nada me tientan. Levanto la cabeza observando detenidamente a los presentes, hay chicos y chicas de todas las edades, pero sobre todo pequeños que juegan a lanzarse comida cuando la directora no los mira. De pronto mi mirada se clava en rostro que me resulta familiar, lo observo con más detenimiento, juraría que… ¡No puede ser! Se parece a Dave, por no decir que es él, aparto la mirada, espero no estar volviéndome loca, seguro que es todo producto del cansancio.

Entro en mi habitación, soy la única persona que no la comparte, lo que es una suerte, siempre me ha gustado la soledad. Me pongo el pijama y entro en la cama dispuesta a descansar, pero tarde bastante en dormirme y cuando lo consigo las pesadillas no me abandonan.

 

Despierto algo desubicada, todas las mañanas me convezco a mi misma de que todo a sido un sueño, que al abrir los ojos me despertaré en casa, mi madre estará preparando el desayuno en la cocina y mi padre sentado en la mesa leyendo el periódico con una taza de café caliente, que nunca termina, en la mano, desafortunadamente esto nunca ocurre. El sol de verano entra por las ventanas y se posa en mi cara regalándome la fuerza suficiente para levantarme. Se oye algún que otro ruido, ya debe haber gente despierta, los desayunos son la única comida que nos preparamos nosotros, por lo menos en verano, cuando no hay clases, porque cada uno se despierta a una hora diferente, y no es necesario madrugar.

En la cocina habrá unas seis personas, la chica que estaba ayer a mi lado, junto con otras tres que se ríen continuamente de todo lo que dice, también hay otros dos muchachos que las miran de reojo y sonríen, aunque de forma bastante mal disimulada.

Saludo tímidamente, pero ellos me hacen un gesto con la mano y continúan hablando, aunque ahora con voz mucho más baja. Espero a que se marchen, y una vez que estoy sola busco en los armarios algo para desayunar, pero de momento solo he encontrado los vasos.

- ¿Te ayudo? – dice una voz que me resulta conocida, pero me asusto y me golpeo la nuca contra la estantería de los cereales – Ups, lo siento.

Entonces, cuando me giro para decirle que estoy bien, veo que es él, Dave, esta vez no hay duda, en vez de contestar solo consigo pronunciar una serie de palabras incoherentes que le hacen reír.

- Un momento – dice con un tono que no logro identificar, - yo te conozco - espero que no se refiera a lo del libro.

- Eh… si, de ayer soy nueva y la directo…

- Ya pero no me refiero a eso, - me interrumpe – eres Cloe ¿verdad?

Asiento un poco nerviosa.

- Soy Dave – dice tendiéndome la mano que estrecho vacilante, tiene unos brazos muy fuertes – Tal vez te suene un libro llamado… Corazón de Cristal.

Asiento de nuevo, me he quedado sin palabras, estoy segura que mi cara es tan pálida ahora como las paredes de la cocina.

- No te asustes por favor, - me dice con un tono tranquilizador – esto va a ser genial, créeme.

Entonces sonríe, pero es una sonrisa tan sincera y dulce que hace que me sienta especial, como si en todo el mundo no existiera nada más que su sonrisa, y por una vez desde que llegué, me siento tranquila, y sé que hay alguien en quien pudo confiar. Le devuelvo la sonrisa tratando de demostrarle, así, como me siento.

- ¿Qué tal si probamos a vernos ahora? Pero no aquí, tu ya me entiendes. – explica guiñándome un ojo. 

 

una agradable brisa me acaricia, estoy justo en el lugar en el que me encontraba la última vez, busco a Dave con la mirada, está apoyado en una columna y al verme sonríe, ¡en mi vida había visto a nadie tan alegre!, no puedo evitar sonreír también.

- ¡Has venido! – dice contento - Pensé que me habías tomado por loco y llamado a un manicomio o algo así.

- Estuve a punto – contesto agudizando mi sonrisa, en la vida real no habría contestado así, tal vez ni hubiera conquistado, por eso me gusta tanto este libro, porque me hace cambiar – pero la curiosidad fue más fuerte.

- Entonces sabes hablar, menuda sorpresa – interviene pícaramente – en fin, a lo que vamos, he cogido un par de caballos para nuestra misión, están en la puerta esperándonos.

Cuando Dave dijo caballos no me imaginé montada en un corcel blanco, de crines plateadas, ojos dorados y la cola de cristal. Me imaginé un caballo.

- ¿Te gustan? – me pregunta orgulloso – son los mejores que tenían.

Acaricio el lomo del animal incapaz de pronunciar palabra, ¡es precioso!

- Nunca había visto estos caballos – comento asombrada.

- Será porque no miraste bien – y como no, sonríe.

Monto y nos adentramos en la espesura del bosque, lo que no resulta muy acogedor, las ramas me arañan continuamente la cara, y tengo que apartar los bichos a manotazos. En cambio Dave, continúa sonriendo.

Paramos en un claro cuando anochece, y como no puedo evitarlo, se lo pregunto.

- Dave, ¿Por qué siempre estás tan alegre? – pero ahora que se lo comento me siento estúpida.

Al principio se queda paralizado, como si no supiera muy bien que responder, pero finalmente, tras un incómodo silencio, habla.

- ¿Por qué no hacerlo? – me pregunta con aire divertido – Pudiendo optar entre estar feliz y estar triste ¿Por qué elegir estar triste?

Esa respuesta si que no me la esperaba, y dedico un buen rato a meditar sus palabras. Pero rompe el silencio.

- Cloe – me susurra con un tono que no logro identificar – me gustaría hacerte una pregunta – ahora su rostro está realmente serio, nunca le había visto de esa forma.

No le respondo, pero el interpreta mi silencio como una afirmación.

- ¿Qué pasó?, me refiero para acabar en el orfanato – pregunta con voz queda.

 

3 comentarios

lun

30

may

2011

Capítulo

Las paredes de este lúgubre lugar se ciernen sobre mí, me siento encerrada en una diminuta caja de cartón, de la cual me resulta imposible escapar.

No puedo creer que esté aquí, esto no me puede estar pasando me siento en la cama y entierro la cara en las manos, me froto los ojos, enrojecidos por mi incesante llanto y vestidos con profundas ojeras. Pensar que ayer a esta misma hora estaba en clase cuando me transmitieron la noticia que bombardeó mi corazón, lo recuerdo vagamente, tan solo algunas imágenes borrosas, un hombre de facciones frías, ojos tan oscuros e inexpresivos como parecía serlo su alma, vestido con un elegante traje, me hizo saber que mis padres habían fallecido en un trágico accidente en la carretera, de pronto todo el mundo pareció detenerse, y comencé a imaginarme como había ocurrido: ellos felices, hablando tranquilamente, sonriendo, un golpe, su sonrisa transformada en una mueca, el grito de mi madre, mi padre haciendo lo posible por esquivarlo, aunque en vano, y entonces el final de su vida.

Ahora odiaba a aquel hombre, sabía que el no tenía la culpa, pero entonces me costó reprimir el impulso de abalanzarme contra él y golpearle con los puños, en lugar de eso me derrumbé sobre el suelo y comencé a llorar como nunca antes lo había hecho.

Dado que ellos eran mi única familia, me trajo a este horrible edificio construido con un horrible hormigón gris desconchado por la humedad, cuando leí la palabra orfanato, el alma se me calló a los pies.

No trato de evitarlo, comienzo a llorar de nuevo, no sé como será mi vida a partir de ahora, pero estoy segura de que no resultará fácil, me seco las lágrimas que continúan manando de mis ojos como una cascada, haciendo un gran esfuerzo para dejar de llorar, tarde o temprano tendré que superarlo. Bajo de la cama y comienzo a revolver entre mis pertenencias, cogí únicamente lo imprescindible, no deseaba pasar demasiado tiempo en lo que fue mi hogar, me producía intenso sufrimiento, tantos recuerdos olvidados, encerrados para siempre sin escapatoria alguna, jamás volverán a ver la luz, se perderán, y cubiertos de polvo caerán en las ramas del olvido. Sacudo la cabeza para liberarme de estos horribles pensamientos, y continúo buscando entre mis cosas. Al fin lo encuentro, Corazón de Cristal, mi novela favorita, la he leído tantas veces que he perdido la cuenta, es un libro que está en mi posesión desde hace seis años, me lo regalaron al cumplir los ocho, me ayuda a olvidarme de todo lo que tengo alrededor, es como si hubiera un mundo totalmente distinto contenido en sus páginas, como si existiera de verdad, es complicado de explicar, pero para mi es como un amigo.

Acaricio suavemente la cubierta con las manos y lo abro dispuesta a embarcarme en su emocionante aventura.

 

Me encuentro en el bosque de cristal, las hojas de los árboles son translúcidas y las manzanas diamantes, de las aves que vuelan por encima de mi cabeza caen diminutos fragmentos de esmeraldas, y el sol es un brillante anillo dorado. Inhalo el aroma a flores, adoro este lugar, es mucho mejor que la vida real, cuando me adentro en sus páginas todo cambia, incluso yo, dejo la timidez a un lado y me convierto en una persona mucho más atrevida, me comporto de forma diferente, pero también cambia mi físico: soy una hermosa mujer de cristal (todo hay que decirlo), mis rizos castaños se han convertido en bucles transparentes, mis ojos color miel poseen ahora un extraño color violáceo, todos y cada uno de mis miembros se han transformado y dejan atravesar la luz. Recuerdo que la primera vez que leí el libro me asusté tanto al ver mi nuevo aspecto, que lo cerré de golpe y tarde dos días en decidirme a continuarlo.

Me pongo en camino hacia el palacio de la reina Brillo, donde se que me espera para encomendarme una misión, igual que en las anteriores ocasiones.

Está sentada en su trono, luciendo un vestido púrpura que a cualquier otra persona le quedaría mal, asombrosamente a ella le sienta de maravilla. Es la mejor soberana que hemos tenido: justa, amable, comprensiva….

Siento algo extraño, algo que no encaja, que en las anteriores ocasiones no ha estado, que no forma parte de la novela… y lo encuentro, arrodillado ante la reina se encuentra un joven que nunca antes había visto. El desconcierto me invade, recorro el gran salón, vacilante, expuesta a la mirada de todos los presentes, y al encontrarme frente a la soberana realizo una elegante reverencia que ella responde con una sonrisa sincera.

- Bienvenida, Cloe – me saluda.

- Gracias majestad, me han avisado de que solicitabais una audiencia conmigo – digo ignorando por completo al muchacho que continúa arrodillado junto a mí.

Brillo parece percatarse de ello, pues con un gesto le indica que se ponga en pie.

- A sí es querida, algo extraño ocurre en el reino de mi hermana menor, últimamente no he recibido ninguna noticia sobre ella y corren rumores de que está siendo atacado. Por tanto es necesario que tú, acompañada por Dave, - explica señalando al joven – averigüéis de que se trata.

¿¡Tengo que ir acompañada!? ¿¡Qué está pasando con mi libro!?

- Pero majestad… - protesto.

- Nada de peros Cloe! – me riñe – harás lo que te digo, es un viaje peligroso y no debes recorrerlo tu sola, además, Dave es un increíble espadachín – dice señalando al chico con una sonrisa.

- Hago lo que puedo majestad – responde inclinando levemente la cabeza.

Salgo de la sala, Dave me sigue de cerca, no ha parado de sonreír ni un momento, suelto una sarta de maldiciones por lo bajo. Le voy a dejar claras un par de cosas, me quedo mirándolo fijamente, tiene unos ojos verdes preciosos, después de todo no parece un mal chico aunque…

 

 

 

 

 

5 comentarios

sáb

28

may

2011

Hola :)

Bienvenidos al blog Susurros de una sonrisa :D aquí iré subiendo una historia que espero que comentéis para saber si os gusta y como va encaminada.

No dudéis en hacer cualquier crítica sobre la historia, en serio no me ofenderá, todo lo contrario, me ayudará a mejorar.

Gracias a los que estáis detrás de la pantalla dedicándo a esto parte de vuestro tiempo.

Un abrazo muy fuerte: lydia

PD: Perdonad si tardo mucho en subir los capitulos pero estoy con examenes :S

0 comentarios